Marx. El materialismo dialéctico.

Con Marx alcanzamos por primera vez a investigar las leyes que rigen el movimiento de la sociedad. Hasta ahora nos hemos educado o bien en una comprensión de la comunidad como una extensión de la naturaleza – Aristóteles – o bien en una contraposición radical entre el ámbito de la naturaleza, res extensa, y la libertad del pensamiento. Por primera vez trataremos de comprender que la evolución de las sociedades humanas sigue unas leyes que podemos entender y que nos sirven para vislumbrar las posibilidades futuras. El ser humano está en una relación especial con el medio: la esencia humana es el trabajo. El trabajo marca la diferencia entre el ser humano y el resto de los animales. Mientras que el resto de los animales se mantienen apegados a su estado natural instintivo, los seres humanos transforman su entorno a través de la técnica. “No es el hombre el que inventa el fuego, sino el fuego el que inventa al hombre”. Así, la historia humana se desarrolla por analogía con la historia animal, evolutivamente. La sociedad se va desarrollando. Sin embargo, no podemos entender este desarrollo como progreso lineal. El progreso de la sociedad se produce gracias al antagonismo o lucha de clases. “La lucha de clases es el motor de la historia”. El trabajo de la sociedad humana no tiene lugar de una forma solamente cooperativa, sino que se desarrolla en medio de conflictos sociales. El materialismo marxista consistirá precisamente en entender que el origen de las distintas formaciones históricas está en el desarrollo de la vida real de los individuos y las clases sociales, y no en el desarrollo de las distintas formas de conciencia. “Los seres humanos hacen la historia, pero no bajo condiciones creadas por ellos”. Siempre desarrollamos nuestra historia bajo condiciones objetivas. ¿Cuáles son esas condiciones? Condiciones según las cuales se da una lucha entre opresores y oprimidos, personas aventajadas en el proceso social y personas que no lo están. El materialismo explica la evolución social por la interacción con la naturaleza a través del trabajo; la dialéctica explica los saltos cualitativos que dan las sociedades, esto es, las distintas fases de evolución, y cómo a través del conflicto se desarrollan los distintos estadios sociales. Las fases de evolución son las siguientes:

-La sociedad patriarcal, basada en el poder del pater familias. Son las sociedades tribales. La necesidad de desarrollo de la división del trabajo da lugar a la siguiente fase de desarrollo.

-La sociedad esclavista es una sociedad donde unas clases sociales poseen a otras. El esclavo produce para el amo, que se lleva el producto íntegro de su trabajo. De esta relación surgen las primeras grandes civilizaciones: tanto en la democracia ateniense como en la Roma clásica surge la civilización. La innovación marxiana es que no se entiende que las cosas buenas son el resultado de la grandeza clásica y las malas son el signo de los tiempos, sino que no se puede entender lo uno sin lo otro. Es precisamente por la esclavitud por lo que se construyen los grandes imperios antiguos. Del mismo modo, cuando en tiempos de Marx se analiza el esclavismo imperial americano, se entiende que Estados Unidos es el epítome de la civilización democrática y que si mantiene un régimen de esclavitud es porque arrastra defectos del pasado. No se entiende, dice Marx, que es precisamente por el esclavismo por lo que se puede comenzar a realizar la acumulación que después convertirá a los Estados Unidos en una potencia capitalista.

-El sistema feudal basa su reproducción en la fijación de los siervos a la tierra. De este modo, ya no existe una propiedad directa de las personas, sino que estas están fijadas a un terreno que es propiedad de una familia. El siervo se ata a una tierra, con lo cual no puede salirse libremente de esa propiedad. Sin embargo, gracias a esta servidumbre también es protegido por el señor de la tierra, dando lugar a una relación de vasallaje paternalista. Las instituciones medievales que permiten la producción de bienes son los gremios, que también suponen esta ambivalente relación de protección y sometimiento. Los gremios suponen la incorporación de los individuos al mundo del trabajo de manera que la fuerza laboral de los individuos pertenece a ese gremio. No existe una noción competitiva como la que tenemos hoy en día, cuando una empresa llama a un trabajador por mayor salario de forma que no se garantiza la fidelidad del trabajador ni siquiera dentro del mismo sector.

– Cabe preguntarse cómo se produce el cambio de la sociedad feudal a la sociedad capitalista. Para esto necesitamos recurrir al esquema del materialismo histórico: “la historia es la historia de la lucha de clases”. En una versión de esta expresión más clara, el motor de la historia es la lucha de clases. El antagonismo de clases que propicia el desarrollo del capitalismo es el antagonismo entre los opresores-capitalistas o burgueses y los desposeídos proletarios. La burguesía es la clase revolucionaria por antonomasia: lo que en miles de años consiguieron la civilización esclavista y feudal la burguesía lo realiza en pocos decenios. La burguesía construye obras más grandes que las pirámides de Egipto, transforma totalmente la sociedad antigua y su necesidad de ampliar el espacio del capital y del mercado hace que los vetustos valores de la sociedad previa desaparezcan. Todo lo que parecía sólido en las viejas sociedades se disuelve en el aire. Acaba con la sociedad clerical y amplía la libertad de los individuos. Sin embargo, el aceite que lubrica este sistema es la sangre, el sudor y el esfuerzo de una clase social que produce los bienes gloriosos de esta sociedad pero no puede gozar de lo que produce, de una clase social que sólo posee su fuerza de trabajo, el proletariado. Un proletario sólo tiene su descendencia. El hecho de que los proletarios no tengan nada más que su fuerza de trabajo es esencial para entender que la burguesía, la clase revolucionaria, ha producido también su propio sepulturero: el proletariado acabará con la clase burguesa a través de una revolución comunista. En una situación revolucionaria, el proletario tiene todo por ganar y nada que perder, lo que en teoría de juegos implica una situación donde sólo puede interesar realizar la revolución. Sin embargo, esta revolución no va a implicar el dominio de los proletarios sobre los burgueses o su exterminio, sino el fin de la sociedad basada en el antagonismo. La sociedad por fin goza de una auténtica libertad, los individuos pueden gozar del producto íntegro de su trabajo una vez han erradicado la explotación del hombre por el hombre. Al liberarse de las cadenas comienza la verdadera historia humana1.

1Las condiciones en las que aparece el capitalismo y la orden de enterramiento será tratada en el apartado “Materialismo histórico”. Este es un subapartado dentro del materialismo dialéctico.

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