Exámenes

TEXTO 1:

 

-Admitiremos entonces, ¿quieres? –dijo- dos clases de seres, la una visible, la otra invisible.
-Admitámoslo también –contestó.
-¿Y la invisible se mantiene siempre idéntica, en tanto que la visible jamás se mantiene en la misma forma?
-También esto –dijo- lo admitiremos.
-Vamos adelante. ¿Hay una parte de nosotros –dijo él- que es el cuerpo y otra el alma?
-Ciertamente –contestó.
-¿A cuál, entonces, de las dos clases afirmamos que es más afín y familiar el cuerpo?
-Para cualquiera resulta evidente esto: a la de lo visible.
– ¿Y qué el alma? ¿Es perceptible por la vista o invisible?
-No es visible, al menos para los hombres, Sócrates –contestó.
[…]
-Por tanto, el alma es más afín que el cuerpo a lo invisible, y éste lo es a lo visible.
-Con toda necesidad, Sócrates. (PLATÓN, Fedón)

 

– ¿Entonces queda nuestro asunto así, Simias? –dijo él-. Si existen las cosas de que siempre hablamos, lo bello y lo bueno y toda la realidad de esa clase, y a ella referimos todos los datos de nuestros sentidos, y hallamos que es una realidad nuestra subsistente de antes, y estas cosas las imaginamos de acuerdo con ella, es necesario que, así como esas cosas existen, también exista nuestra alma antes de que nosotros estemos en vida. Pero si no existen, este razonamiento que hemos hecho sería en vano. ¿Acaso es así, y hay una idéntica necesidad de que existan esas cosas y nuestra alma antes de que nosotros hayamos nacido, y si no existen las unas, tampoco las otras?
– Me parece a mí, Sócrates, que en modo superlativo –dijo Simias- la necesidad es la misma de que existan, y que el razonamiento llega a buen puerto en cuanto a lo de existir de igual modo nuestra alma antes de que nazcamos y la realidad de la que tú hablas. No tengo yo, pues, nada que me sea tan claro como eso: el que tales cosas existen al máximo: lo bello, lo bueno y todo lo demás que tú mencionabas hace un momento. Y a mí me parece que queda suficientemente demostrado.(PLATÓN, Fedón)

 

En las respuestas a la primera pregunta se comprobará el grado en que el estudiante es capaz de:
a) Identificar las ideas/argumentos fundamentales del texto (hasta 1 punto).
b) Exponer la relación existente entre tales ideas/argumentos (hasta 1 punto).
Calificación: hasta 2 puntos.
2º) A través de las respuestas a la segunda pregunta se pretende medir el grado de adquisición del estudiante de las siguientes capacidades:
a) Explicar el tratamiento del problema del ser humano en Platón (hasta 1,5 puntos).
b) Desarrollar las líneas principales del pensamiento de este autor o corriente de un modo sistemático
(hasta 1,5 puntos).
Calificación: hasta 3 puntos

A los correctores de las pruebas se les especificará en el solucionario que se les facilita como guía para su labor las siguientes instrucciones para que valoren los
ASPECTOS LINGÜÍSTICOS.
“Desde el punto de vista lingüístico, el corrector tendrá en cuenta las capacidades demostradas por el alumno en su escritura, atendiendo a tres aspectos: la cohesión, la coherencia y la adecuación del texto.
A saber:
a)
La cohesión, entendida como la capacidad de mantener la conexión entre una proposición y la siguiente.
b)La coherencia entendida en tres niveles
b.1) coherencia general y comprensión del texto: que el corrector como lector del escrito perciba que el alumno sabe qué está diciendo con el texto y demuestre una comprensión de las ideas que maneja.
b.2) coherencia secuencial de las partes del texto: que el corrector discrimine si el alumno es capaz de mantener un hilo conductor en su escritura (eso puede distinguirse atendiendo a tres aspectos:
A-viendo si hay una progresión que siga el esquema “introducción-desarrollo-conclusión”,
B-comprobando si el alumno distingue bien las ideas principales de las secundarias y de los ejemplos,
C-evaluando si el escrito se atiene a una argumentación caracterizada por la progresión temática).
b.3) coherencia local de cada parte del texto: que el corrector compruebe la ausencia de
contradicciones, y el buen manejo de los supuestos implícitos por parte del alumno. A saber, que el alumno con el texto de su ejercicio haya demostrado conocer qué se pide que se presuponga y que se exprese (sabiendo que en filosofía hay que encontrar un término medio entre lo dicho y lo presupuesto. Ni se puede decir todo, ni se puede presuponer todo).
c) La adecuación: puntuación adecuada, letra legible, ortografía correcta, ausencia de impropiedades, orden expositivo”.
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